El
número de los Angeles -el número de aquéllos
que permanecieron fieles: los Angeles Buenos, que sirven a Dios-
es inmensamente grande.
Al describir el Trono de Dios rodeado de
espíritus celestiales, el Profeta Daniel usa una cifra muy
alta, que más que cifra es una expresión hiperbólica
(exagerada) para sugerir que la multitud de Angeles está
fuera de nuestra capacidad de medición: "Miles y
miles lo servían; miríadas y miríadas estaban
en pie delante de El" (Dn 7, 10).
San Juan, también en el Apocalipsis,
describe otra visión de cantidades incalculables de Angeles
rodeando el Trono de Dios: "Se contaban por millones y
millones" (Ap 5, 11).
Sobre el número de los Angeles
caídos o demonios, algunos han encontrado lo que
puede ser una proporción entre los Angeles y los demonios
en la siguiente cita del Apocalipsis: "Apareció
también otra señal: un enorme Monstruo rojo como el
fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y con la cola barre un
tercio de las estrellas del cielo, precipitándolas a tierra"
(Ap 12, 3).
En todo caso, exégetas y teólogos
coinciden en que el número de Angeles que permanecieron fieles
excede bastante a los que se rebelaron.
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