- Es decir: los Angeles sirven a Dios y pueden
-si Dios así lo dispone- servir a los
seres humanos para los designios salvíficos
que El tenga para nosotros (cfr. CIC 350). Este concepto de que
los Angeles están al servicio de Dios y -sólo si
Dios lo desea- pueden estar al servicio de los seres humanos y
para fines tendientes a nuestra salvación, es de suma importancia
para entender mejor la verdadera función de los Angeles.
- Glorifican a Dios sin cesar. Los Angeles "contemplan
sin cesar la cara de Mi Padre que está en los Cielos"
(Mt.18, 10).
- Ayudan a la Iglesia en su conjunto durante
su peregrinar terrestre y protegen a cada ser humano en
particular. (cfr. CIC 352).
- El nombre genérico de "Angel" no revela su
verdadera naturaleza y funciones, salvo el hecho de que ocasionalmente
- sólo a veces- pueden ser enviados como mensajeros
de Dios a los hombres. El oficio de mensajero no es ni el más
importante, ni el más frecuente entre las funciones de
estos espíritus de la Corte Celestial (cfr. P.Pascal Parente
en "Beyond Space").
- Pertenecen a la Corte de Dios, al Ejército de Dios,
y asisten a Dios en el gobierno del mundo. (cfr. "The
Catholic Encyclopedia", Broderick, 1986).
- Según el Catecismo de la Iglesia Católica, desde
la creación (cf. Job38, 7 donde los Angeles son
llamados 'hijos de Dios') y a lo largo de toda la historia de
la salvación, los Angeles anuncian de lejos o de
cerca esa salvación y sirven al designio divino de su realización.
Y continúa el Catecismo con la mejor ilustración
sobre la variedad de las funciones de los Angeles, extraídas
de varios pasajes de la Sagrada Escritura en que aparece la acción
de algún Angel (cfr.332 y 333):
Cierran el Paraíso Terrenal (Gn.3, 24); protegen
a Lot (Gn.19); salvan a Agar y a su hijo (Gn.21, 17);
detienen la mano de Abraham (Gn.22, 11); la ley es comunicada
por su ministerio (Hch.7, 53); conducen al pueblo de Dios
(Ex.23, 20-23); anuncian nacimientos (Jc.13) y
vocaciones (Jc.6, 11-24; Is.6, 6); asisten a los Profetas
(1 R.19, 5). Finalmente, el Angel Gabriel anuncia el nacimiento
de San Juan Bautista, el Precursor, y el de Jesús (Lc.1,
11-26).
De la Encarnación a la Ascensión, la vida de Verbo
Encarnado está rodeada de la adoración y el servicio
de los Angeles: cuando Dios introduce a Su Primogénito en
el mundo, dice "Adórenle todos los Angeles de Dios"
(Hb.1, 6). Su cántico de alabanza en el nacimiento de
Cristo no ha cesado de resonar en la alabanza de la Iglesia: "Gloria
a Dios ..." (Lc.2, 14). Protegen la infancia de Jesús
(Mt.1, 20; 2, 13-19); sirven a Jesús en el desierto
(Mc.1, 12;Mt.4, 11); lo reconfortan en la agonía
(Lc.22, 43) ... Son también Angeles quienes "evangelizan"
anunciando la Buena Nueva de la Redención (Lc.2, 8-14)
y de la Resurección de Cristo (Mc.16, 5-7).
"Con ocasión de la Segunda Venida de Cristo, anunciada
por los Angeles (cf. Hech. 1, 10-11), éstos estarán
presentes al servicio del Juicio del Señor (cf.Mt. 13,
41; 25, 31; Lc. 12, 8-9)" (CIC #333).
Concluye el Nuevo Catecismo con varias citas de los Hechos de los
Apóstoles en las cuales aparece algún Angel actuando
en favor de los discípulos (cf.Hch. 5, 18-20; 8, 26-29;
12, 6-11; 27, 23-25), y cierra el recuento con la siguiente
afirmación:
"De aquí que toda la vida de la Iglesia se beneficie
de la ayuda misteriosa y poderosa de los Angeles"(CIC#334). |